Febrero, la resurrección de Sur y Palermo

Se viene el carnaval aquí en Montevideo, con olor a choripán, vino y cerveza.

Una fiesta de acá, made in acá.

Como participante de una pequeña comparsa Montevideana uno siente que se le va poniendo los pelos de punta de a poquito; a medida que enero se va llendo y febrero asoma el ojo por la punta del almanaque: que los últimos ensayos, la pintada de los tambores, las alpargatas, carajo!! la ropa!, todo es bastante enloquecedor.

Una lástima por algunas cosas: la poca pelota que dan algunos que tienen todo el pelotero en su despacho, la falta de consciencia de lo que se vive en realidad tanto del público como a veces de los integrantes del carnaval, detalles.
Igual siempre debe de dejar un gusto dulzón.

Mi segundo carnaval. Lo miro desde otro lado y veo que hay veces en que la escencia se me escapa, se va a la mierda y trato de agarrarla, algunas veces alguien da una mano y entiende lo que uno quiere que esto sea, otras no.

De a poquito uno crece (o lo empujan en realidad), entiende, discierne, mastica ideas. La otra vez escuché una frase refiriéndose a alguien (jóven) que se mostraba lejano al tango: «No te preocupes, el tango va a esperar que lo entiendas«.
Lo mismo esto, que macana que tuve que esperar 28 años a saber que hay bastiones en Montevideo en donde el fuego solamente se ve en febrero, pero está todo el año encendido.

Si se dieran espacios para esto sería interesante ver que surje, ganas hay, a veces se topa uno con gente que quiere sacar cosas lindas del carnaval, jóvenes como yo :) en algunos casos… y los veteranos… siento envidia (de la buena) de algunos veteranos que miran la comparsa pasar, pucha, hay gente que tiene el tambor grabado en el rostro, y mira, sin decir nada se para en la esquina, con un mate, y la vista a medio levantar, como si no quisieran mirar, solamente escuchar, ni siquiera baila, están disfrutando, estoy casi casi seguro que lo están haciendo.

Ojalá que el carnaval haga lo suyo por la patria, y que lo ayudemos.

Punto por hoy y que arranque la fiesta.

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